Abogado de una sola pieza

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Susana A. Ferenández_1

Josué Macedonio Martínez

La mala fama del abogado en cuestión jurídica existía desde la época de Platón. A lo largo del tiempo sólo se han visto los aspectos negativos de este tipo de “justicia”. En México se piensa que quienes ejercen la abogacía son personas que buscan sólo su interés económico engañando al cliente y se puede ver en las palabras del abogado Euquerio Guerrero: “la profesión del abogado ha venido sufriendo un desprestigio gradual, un gran detrimento…”. El daño moral hacia los abogados en México va aumentando, sin embargo, esto no quiere decir que sólo existan abogados sin ética.

Si se nos preguntara ¿qué es para nosotros la justicia?, quizás venga a nuestra mente “hacer lo correcto mediante el uso de valores morales”, pero entonces se podría pensar ¿puede haber justicia si un abogado no tiene ética? En varias ocasiones el abogado no puede asumir las causas desagradables que se presenten porque no le conciernen, pero en vez de pensarlo así, se llega a la conclusión de que el abogado está siendo deshonesto y que no quiere aceptar su responsabilidad. O, por otro lado, se puede ver a los abogados de mala manera porque reflejan el lado malo de nuestro yo y no nos atrevemos a aceptarlo.

Se podrían plantear opiniones e hipótesis sobre los abogados, pero sería mejor conocer de cerca parte de la vida de uno de ellos para saber si realmente son tan malos como se dice. Por ello me dirigí a la licenciada Susana A. Fernández Devesa que nos da a conocer su experiencia en la abogacía. Ella estudió en la Facultad de Derecho en la UNAM una carrera con duración de cinco años, por el gusto de defender lo que desde su punto de vista es justo y por tener la habilidad de comunicarse con los demás.

Al estudiar la carrera aprendió a controlar sus emociones para dominar ciertas formas de actuar y conducirse de acuerdo a las situaciones que se presenten, sin involucrar emociones personales, considera de importancia no tomar personales los asuntos, ya que ello puede incluso hacer que se tomen decisiones incorrectas. En todo momento busca dividir su profesión y su vida personal para poder dar el 100%, cuando es el momento de trabajar busca enfocarse completamente en ello. Siempre busca tener sus valores y fundamentos legales presentes al ejercer su carrera porque de esta manera puede, como coloquialmente se dice, “ser un abogado de una sola pieza”. Dentro del despacho donde labora, su filosofía se construye con valores fundamentales, y bajo esa línea todos los abogados que laboran ahí se deben conducir.

Cuando aborda un caso siempre tiene en cuenta que lo que va a defender sea justo o que exista fundamento legal para defenderlo, ya que si es contrario al derecho, prefiere no tomarlo. Dentro del ejercicio del Derecho ha visto que cada vez es más frecuente que se inicie un procedimiento penal en contra de los abogados que se condujeron de manera contraria al derecho en procedimientos, regularmente por fraude procesal o falsedad de declaraciones. Considera que todos los abogados deben ejercer su carrera con ética y responsabilidad.

Siempre se trata de evitar problemas legales, aunque no muchas veces se tiene éxito y por más que hagamos, los tenemos que enfrentar. El conocer la forma en que realiza su trabajo un abogado le abre a su cliente el panorama para pensar que no todos son deshonestos y además que si éste nota alguna deficiencia en cómo se le defiende, puede proceder legalmente. Al estar bajo una situación de presión, como el ser acusado por un delito, pocas veces pensamos en qué nos conviene más y tomamos decisiones equivocadas. Es cierto que existen abogados de oficio en los tribunales pero sería conveniente tener de antemano a uno que conozcamos y que sea de confianza para que pueda intervenir por nosotros, eso no quiere decir que los abogados de oficio no desempeñen bien su trabajo.

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Existen personas que han tenido buenas experiencias al tratar con abogados de oficio, una de ellas es Erika, a quien se le asignó un abogado para que llevara su caso. Dentro de su situación mencionaba que siempre se le mantuvo informada de lo que se iba suscitando en su caso, se le informaba sobre los documentos a presentar, las citas a las cuales tenía que acudir e incluso se le mostraban las bases legales por las cuales se estaba procediendo. Además considera que el proceso legal por el que pasó fue resuelto rápidamente, después de pasar por esta situación tiene en mente que es bueno contar con alguien que pueda representarnos en el marco legal.

A pesar de que algunos abogados se esfuerzan por apegarse a las leyes siguiéndolas en base a su ética, en México se presenta la aparición de abogados que no se rigen por las leyes. En un informe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se da a conocer que la preparación ética y jurídica de los abogados mexicanos es deficiente. En México existen más de 40 mil abogados de los cuales dos mil son socios de la Barra Mexicana del Colegio de Abogados, que es considerada la más famosa y con mayor prestigio en México. Esta barra de abogados cuenta con un Código de Ética donde, con base en sus artículos, se plantean principios que los llevan a tener un respeto a la moral y al derecho. En casos extremos donde no se cumpla este código el afiliado puede ser expulsado, aunque la expulsión no impide que siga ejerciendo su profesión.

En algún momento han surgido puntos de vista donde se dice que la calidad de las escuelas de Derecho es baja y que de allí se genera el problema de que existan malos abogados. Por ejemplo, Víctor Manuel Pérez Valera en su libro Ser más humano. Reflexiones sobre Ética y Derecho incluye el testimonio de Lic. Ernesto Flores Zavala, antiguo director de la Facultad de Derecho de la UNAM: “los profesores de la Facultad son “barcos” y regalan a sus alumnos las calificaciones con tal de conservar su productiva cátedra…”. De este modo podemos ver que, mientras en otros países existen reglas rígidas donde no se le permite a cualquier persona llevar a cabo el ejercicio profesional, algunos incluso tienen que tener un año de pasantía y haber llevado a cabo el examen que aplica el Estado, para poder profesarla, en México no se respeta este nivel de calidad.

Al ir buscando detalles sobre cómo se ejerce la carrera del Derecho, también se puede encontrar a abogados que no ejercen de forma adecuada su profesión. Para saber si existen algunos abogados que no muestran ética en su trabajo, abordé al señor Miguel Ángel Vázquez. Él trabajó como Policía Preventivo durante algunos años y dentro de su empleo se relacionó con diferentes abogados. De inicio comentaba que tuvo contacto con muchos abogados de oficio y que en su mayoría, como pertenecían al gobierno, no les importaba la situación de la gente por lo que ponían poco o nada de empeño en ayudar a las personas. Y por otro lado en el caso de los abogados que reciben un sueldo por parte de su cliente ha notado que engañan a la gente que no sabe de leyes, inventando artículos o delitos que supuestamente el acusado realizó. Acepta que entre el abogado y su cliente debe haber una buena comunicación, pero añade que muchos abogados cuando empiezan a ejercer lo que saben son buenos, pero con el tiempo se vuelven corruptos.

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Como resultado de este reportaje podemos ver que ser un abogado representa un problema ético para todos los involucrados: tanto los que ejercen la profesión sin escrúpulos como para aquellos que defienden la ética de la misma. Esto aunado a la situación que se vive en México en cuanto al ejercicio legal, nos hace pensar que ninguno estaría exento de llevar un proceso legal y nos hace preguntarnos si estaríamos preparados para hacerlo.

Para dar un ejemplo concreto, ¿qué pasaría si a un alumno del IEMS lo detienen por estar tomando en la vía pública o por formar parte de una manifestación “pacífica”? Legalmente se le asigna un abogado de oficio quien buscaría la forma de ayudarlo, pero ¿qué tanta confianza podría tener aquel joven con su abogado? Si no lo conoce y en la suposición de que sí ha cometido faltas que violen algunas leyes, ¿podría ser honesto y comentar los hechos tal como habían ocurrido o tendría que ocultar algunos detalles con tal de no ser procesado? Probablemente la mejor opción sería buscar opciones para contratar a un abogado que conozca o que le recomienden personas que hayan tenido contacto legal con él. E incluso el asunto no quedaría allí. El mismo acusado y su familia tendrían que estudiar el caso, informarse de todos los detalles y leyes posibles para ver si su asunto legal es llevado de manera óptima. Lamentablemente, con la simple confianza en la abogacía, no basta.

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