Vocaciones y vacaciones

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Édgar Adrián Mora
13 de diciembre de 2013

Ha terminado el semestre y con éste la experiencia del Taller de periodismo que tuvimos en la prepa. Siempre he sido un convencido de que la comunicación es uno de los factores más importantes para generar cosas importantes en una comunidad como identidad, reconocimiento, cercanía y posibilidades de gestión interpersonal e institucional. Este experimento de periodismo comunitario está en fase larvaria pero espero, confío y deseo que crezca al mismo ritmo con el que comencemos a pensar cosas concretas y grandes para el sistema de bachillerato en el que nos encontramos insertos, el del IEMSDF.

Los chicos que inauguraron este ejercicio de re-conexión con una comunidad generalmente dispersa y separada por la inercia o las simpatías y antipatías personales o grupales, creo, han cumplido con su tarea: echar a andar algo que esperamos crezca y se vuelva referente de la comunidad.

Hago un balance apresurado, y por lo tanto injusto, de cada uno de los participantes del taller. Tenemos a Carlos, quien deberá aprovechar la vocación andarina y aventurera, así como el dominio del idioma de la calle, para darle vida a las historias de las cuales es testigo privilegiado. Debe desarrollar sus herramientas de expresión. Estoy seguro que lo hará, porque no hay comparación entre el Carlos que ingresó hace cinco semestres y el que hoy está a unos días de concluir su preparatoria.

Edgar Alan debe trabajar mucho en la organización y jerarquización de sus prioridades, tanto académicas como personales. Es indudable que tiene una capacidad de análisis y de investigación bastante buenas, pero si no se combina con la constancia y la sistematización consciente, esos esfuerzos se pueden ver obstaculizados por la sensación de fracaso o incompletitud. Habrá que trabajar en lo que falla y reforzar los aciertos que, sin duda, los tiene.

Alejandra es una periodista fenomenal. La vocación por la farándula es más que evidente y estoy seguro que su futuro estará relacionado con alguna cuestión de esa área. La voluntad, el arrojo y la ausencia de complejos a la hora de proponer o realizar sus investigaciones dibujan a una profesionista que deberá trabajar en su organización y fechas de entrega, pero que tiene las herramientas para conseguir lo que se proponga.

El camino de David, en cambio, está lejos de la farándula. Él es un animal intelectual de cautiverio y su destino estará en las maneras en cómo el lenguaje le ayuda a construir, desarmar y rearmar el mundo. Es obvio que el género en el que se mueve con mayor solvencia es el ensayo, pero también es claro que deberá aprender a matizar, profundizar y respaldar sus afirmaciones de manera cada vez más rigurosa. Es innegable, no obstante, que sabrá cómo hacerlo.

La vocación para aligerar las tareas y el trabajo, así como su vocación crítica y respondona, son las características de Laura. Deberá trabajar en dejar de buscar pretextos y aprender a construir soluciones a los obstáculos que se le presenten. Es probable que su futuro no esté relacionado con el periodismo o la literatura, pero sí con la facilidad que tiene con las relaciones humanas. Deberá esforzarse para trabajar con sus prejuicios e ideas fijas y aprender a cuestionarlas a fin de complementar su visión del mundo. Este semestre avanzó grandes pasos en ese sentido, y estoy seguro que seguirá en ese derrotero.

Probablemente la estudiante que más ha crecido con respecto de cómo ingresó a la prepa sea Brenda. Es un ejemplo evidente de cómo el hecho de hacer las cosas con constancia, concentración y a sabiendas de que el error también enseña, construye avances en el aprendizaje y crecimientos tanto personales como intelectuales. Fue la estudiante más disciplinada, quien entregó todas sus notas a tiempo y que siempre estuvo en la disposición de corregir aquello que no funcionaba. Es actitud de apertura a nuevos aprendizajes la harán crecer mucho más, estoy seguro.

El caso de Edith es, también, ejemplar. A pesar de creer que el tiempo opera en su contra, y de ahí me explico en parte su obsesión por entregar todo rápido, aun cuando no lo entregado requiera un poco más de trabajo, es alguien que ha tomado decisiones trascendentales que le cambiarán radicalmente la vida. Y no lo digo sólo en el contexto personal, sino también en el profesional y en la manera en cómo se relacionará con el mundo de ahora en adelante. No tengo claro dónde estará su destino (son tantos los campos de su interés), pero sí sé que en cuanto lo tenga claro pondrá todo su esfuerzo y estará, indudablemente, destinada a conseguir lo que se proponga.

Si de segundas oportunidades hablamos y de cómo identificar el valor que tienen éstas, Paulina ha sabido hacerlo de manera más que brillante. Tiene el talento para dedicarse a aquello que elija, aunque parece que sus obsesiones se dirigen sobre todo al campo de los por qués, no sólo en términos de funcionamiento sino de explicación compleja. Tiene la capacidad intelectual, pero sobre todo la voluntad readquirida, para enfrentarse a grandes preguntas. Es probable que al respecto deba tomar decisiones que choquen con lo que su mundo inmediato le venda como lo correcto o lo conveniente; estoy seguro que al final tomará la decisión que la hará feliz. Necesitamos personas que nos sigan desvelando los por qués, sin duda.

Yo, por mi parte, me siento muy orgulloso de haber colaborado para que este proyecto llegara a donde está ahora y en la espera de que la palabra “fin” no aparezca aún en este momento. Todos estos muchachos tienen, y se llevan, mucho de mi agradecimiento por ayudarme a creer que el mundo puede ser un sitio mejor que éste que vivimos hoy. Felicidades.

Agradable experiencia

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Edith Vega Gamboa
13 de diciembre de 2013

Al iniciar el quinto semestre de preparatoria, tenía que elegir alguna optativa. Por supuesto había varias opciones a elegir, pero llamó mi atención la optativa de periodismo. En ésta se buscaba poner en práctica las herramientas adquiridas en los semestres anteriores de literatura, imaginé que sería divertido y no me equivoqué.

Con el paso del tiempo y practicando un poco, las ideas de mis compañeros y propias iban siendo plasmadas en la página de “Comunidad Lázaro Cárdenas del Río”. La mesa de redacción era los días miércoles de cada semana, donde se discutían los temas a tratar y, por supuesto, las ideas de todos hacían que viéramos el proceso de cada nota. Tuvimos algunos tropiezos y trabas para llevar a cabo nuestro objetivo y no todos querían contestar nuestras entrevistas. Algunos entrevistados no estaban conformes con las fotografías y otros hasta posaban y amablemente contestaban nuestras preguntas.

Este taller me dejó muchas satisfacciones, como conocer más el entorno donde nos desenvolvemos, en este caso la preparatoria, conocer más a los profes, pero sobre todo que cada semana leyeran nuestras notas. Agradezco al profesor Édgar Adrián Mora Bautista por hacer de una optativa de periodismo una forma divertida de seguir aprendiendo y, sobre todo, de apoyarnos para poder mejorar cada día,  de tener la gran idea de hacer este taller y darnos la oportunidad de tener esta experiencia.

Es importante mencionar también que fue grato trabajar con un equipo de compañeros que hacían amena la mesa de redacción como: Alejandra, David, Carlos, Laura, Brenda, Paulina, Alan y el profe, que invitaba el café y el pan.

También a nuestros entrevistados porque sin ellos, pues no habría nota. A las personas que se tomaban el tiempo de leer nuestras notas y en algunas ocasiones hasta discutían sus puntos de vista sobre ellas, haciendo un debate.

Extrañaré esos días de reportera en los que teníamos que hacer citas con el entrevistado por su exceso de trabajo, o que tal correr riesgos como todo un reportero con las trabas que a veces esto implica. En resumen diría que es una de las mejores experiencias obtenidas en mi quinto semestre en la Preparatoria “General Lázaro Cárdenas del Río”.

Experiencias bien padres

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Lucía Paulina Chaparro Roque
6 de diciembre de 2013

A partir del día 28 de agosto de 2013 una nueva etapa comenzó para mí y mis otros siete compañeros, quienes conformamos el taller de periodismo, pues no sabíamos qué era lo que nos esperaba con este nuevo proyecto.

Al principio, como en cualquier cosa que empieza, tenía miedo pues no sabía cómo iba a estar todo este asunto, y mucho menos cómo se iban a portar las personas que me tocara entrevistar. Aunque para mi buena fortuna, todas las personas que me dieron las entrevistas fueron muy amables, y no me tocó ningún profe que se cotizara y no me quisiera ayudar, como le tocó a varios de mis compañeros.

Las primeras notas que hice se me facilitaron mucho, pues las personas a quienes tenía que entrevistar me contestaron con mucha amabilidad y se dejaban tomar las fotografías que  necesitaba.

Las notas que más me agradaron fueron las que hice a la profesora Dinya Pedraza y a la alumna Maricarmen Zamora, ya que de ambas aprendí algo: de la primera que a pesar de encontrarse en una situación difícil, siempre podemos salir adelante con la ayuda de la familia y, de la segunda nota, que siempre que ponemos dedicación y esfuerzo en algo todo nos será más sencillo, además de que cuando te apasiona algo lo vas a hacer con muchas ganas.

Una de las notas que más se me complicaron fue la de la semana pasada, ya que debido a que estábamos en una semana un poco ajetreada por el fin de curso, muchos de mis compañeros me contestaban, pero muy poco y rápido, porque llevaban prisa y de esta forma me fue más difícil recopilar la información necesaria.

Otro de los beneficios que tuve al tener esta optativa fue que pude conocer a personas con las que sin ayuda del taller jamás hubiese tratado, como a los chicos que entrevisté y con los cuales pude hacer una amistad.

La única semblanza que realicé fue al profesor Benjamín García, pero me agradó mucho hacerle esta nota a él, ya que es un profesor que admiro, y del cual siempre se puede aprender algo.

Tomar el taller de periodismo ha sido una de mis mejores experiencias desde que entré a la preparatoria, pues además de poder mejorar muchos aspectos de mi redacción, también pude hacer más fuerte el lazo de amistad con  mis siete compañeros y, claro, con nuestro director, el profesor Édgar Mora. Si el proyecto continúa para el próximo semestre, me encantaría volver a estar involucrada en éste.

Si pueden incorporarse al taller de periodismo, créanme que no se arrepentirán de haber entrado, pues se viven experiencias bien padres.

Anécdotas, chismes y preguntas incómodas

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Alejandra Salcedo González
13 de diciembre de 2013

Estar en el Taller de periodismo fue una experiencia muy agradable. Aunque al principio pensé que sería algo muy fácil, pues es algo que me gusta, además de que me late estar enterada de todo lo que pasa, pensé que sería algo muy divertido. Y sí, así fue. Durante las entrevistas pude conocer más a algunos profesores de la comunidad no sólo de sus gustos y pasiones. En ocasiones sobre su vida personal y hasta llegamos a traerles viejos recuerdos que compartieron con nosotros, e incluso incomodarlos un poco con nuestras preguntas.        Pero no todo fue fácil, en una ocasión quise traerles una nota sobre el porqué habían otorgado menos becas del IEMS, y de los muchos alumnos que se quedarían sin ese apoyo. Fue fatal. Como se dieron cuenta los que nos leen, esa nota nunca se publicó, precisamente porque no hubo nota. Nos negaron la información, se molestaron y recuerdo que una de mis compañeras, la cual me acompañaba para cubrir la nota, traía en sus manos su teléfono celular y pensaron que estábamos grabando, y nos gritaron “¡No graben!”. La verdad esa ves sí sentí lo que sienten los paparazzis cuando los artistas no quieren dar entrevista, igualito, hasta nos corrieron, y eso que no son artistas, que si no…

Algo muy chistoso, sin duda, era el momento de la foto. Cuando les decíamos a los entrevistados que si nos podían regalar una foto todos ponían cara de pánico o de “este es mi momento”. Todos reaccionaban de diferente manera. Algunos posaban o buscaban su mejor perfil, otros se acomodaban su ropa y su peinado para lucir bien, otros nos decían “me hubieran avisado para arreglarme y peinarme”, y otros de plano no se dejaban.

Creo que lo peor que le puede pasar a un periodista es ir a entrevista sin haber planeado las preguntas. Lo digo porque me sucedió en una ocasión, olvidé mis preguntas y preguntaba lo que recordaba o, sobre lo que me decían, yo sacaba las preguntas. Pero hubo un momento en que me bloqueé y ya no sabía queé preguntar, pero me tranquilicé y seguí la entrevista.

Algo muy padre que nos dejó a mis compañeros y a mí, creo que fue una bonita amistad. Pues aunque siempre habíamos sido compañeros, no teníamos una relación tan buena como ahora. Aprendimos a trabajar en equipo, y la convivencia y las anécdotas que compartimos en el taller nos sirvieron para consolidar una amistad.  Aunque a veces nos peleábamos por las entrevistas o las semblanzas.  La verdad es que esta experiencia fue muy agradable y me gustaría continuar en el taller con las entrevistas, pues más que una optativa o un trabajo, es algo que se disfruta y divierte.

Una gran experiencia

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9 de diciembre de 2013
David Manuel Briones Pérez

Podría pasar horas y horas narrando la gran experiencia que tuve en el taller de periodismo, pero no tendría el tiempo suficiente para explicar todas las experiencias buenas y malas que pasé. Podría dar todo un discurso, pero eso no definiría todo lo que vivimos mis compañeros y yo, con algunos alumnos del plantel y a su vez con profesores. Pero me gustaría comenzar este último texto, platicando algunas de esas experiencias.

Recuerdo mi primer día en el taller. No paraba de mirar al profesor cuando comentó los trabajos a realizar. Me quedé con cara de “¿de qué habla éste?”.  Por un momento me sentí fuera de la prepa, y creí que estaba en otro mundo. El tiempo pasó, y de pronto una voz llegó a mi oído diciendo “ensayo, ensayo, ensayo”, y enseguida regresé al mundo al que pertenecía. De pronto, el profe repartió a cada quien su trabajo de la semana y por desgracia no me tocó ensayo.

Las semanas iban pasando y los días cada vez eran más complicados, ya que algunos profesores se apretaban el calzón para dar una entrevista (los nombres de los profes han sido omitidos, para proteger su imagen), como si les fuese a pasar algo.

Recuerdo muy bien, cuando me tocaba entrevistar a los alumnos de nuevo ingreso era muy divertido. Sentía y pensaba que Dios los había castigado, al dejarlos sin cerebro. Las actitudes que presentaban no eran normales. Como si por alguna extraña razón se les olvidara que existía el cerebro, o sabían que existía, pero no sabían cómo usarlo. Esos momentos fueron muy divertidos. Me divertía el escuchar las barbaridades que decían los chicos de nuevo ingreso (Los Púber).

También recuerdo una vez que necesitaba una foto, para un ensayo realizado sobre el “noviazgo”. Recuerdo que la foto me hacía demasiada falta y se me ocurrió decirle a una chica que si ella y su novio me hacían el favor de ser mis modelos para la foto, y fue mala idea. La chica se enojó y me mandó por un tubo, diciendo: “mis besos no son para tomarse en fotos”. Qué oso, me verán todos. Lo chistoso fue que se exhiben ante toda la escuela, casi casi fajando, y les da miedo que les tomen una foto.

Por mi parte, este curso de periodismo me ayudó un poco más, ya que no podíamos dejar que los trabajos se juntaran; aunque algunas veces entregáramos las cosas el mero día.

Hubo malos entendidos, y uno de ellos me llevó a pedir disculpas a un profesor. Todo por no hacer las cosas como tenían que ser. Pero eso me sirvió como lección para saber a quién dirigirme cuando necesitara una entrevista, y no cometer el mismo error.

Hubo días de risa y días de tristeza al no saber qué hacer cuando alguien no quería dar una entrevista, pero a su vez eso causaba coraje. No sabíamos si llorar, reír aunque no hubiese razón, o simplemente ignorar las emociones.

Termino dando gracias a aquellos profesores y alumnos, por su tiempo al darnos las entrevistas, gracias por soportarnos y regalarnos un poco de su valioso tiempo. Gracias a los alumnos y ex alumnos, por darnos la información solicitada, y a su vez por el tiempo que nos brindaron. Sin ustedes, no habría sido posible este proyecto. De la misma manera, le agradezco a mis compañeros, por hacer un gran equipo. Pero en especial al profesor Édgar Adrián Mora, por todo su trabajo realizado con nosotros.

Espero que este proyecto continúe, y no sólo se quede en un simple trabajo de Optativa. Esperamos que se animen a participar, gracias.

Una experiencia inolvidable

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Diana Laura Rubio Ortiz
13 de diciembre de 2013

Ya casi acaba el curso y por lo visto también esta optativa de Lite. En realidad fue una experiencia inolvidable. Aunque al principio no tenía ninguna  idea de lo que iba hacer, no sabía nada sobre periodismo, pero pensaba que sería  muy  fácil entrevistar a las  personas. Debo admitir que no fue sencillo, porque  no tenía ningún conocimiento, pero con el tiempo  aprendí  nuevas cosas y así cada vez  más me fue agradando esto del taller.

Fue muy divertido actuar como si fuéramos periodistas. Aún recuerdo cuando nos reuníamos, tomábamos café  y platicábamos acerca de nuestra semana, de cómo nos había ido. En realidad era muy divertido escuchar las experiencias de mis compañeros. Escuchar todos los problemas que tenían o teníamos al entrevistar, investigar o tomar fotos. En fin,  también tuvo su lado malo: había mucha gente payasa que no quería fotos, ni que los grabáramos.  Era fastidiante soportar groserías, pero  teníamos que respetar las decisiones de los demás, y no podíamos hacer nada ya que así es en el periodismo. En ocasiones era muy interesante saber la vida de profesores o cómo se comportaban los púber, adicciones al facebook o al celular, en fin, muchos temas que abordamos durante el curso.

De mi parte fue muy bonito que leyeran nuestros trabajos y que algunos profes nos felicitaran, durante el curso aprendí a realizar  crónicas, semblanzas, recomendaciones, notas informativas, etc.  Era bonito pegar nuestras notas y observar que algunos alumnos o profes del  plantel  leyeran nuestros trabajos. Aunque admito que tenía un poco de miedo que nos criticaran o no los leyeran, pero en realidad  me sentía muy bien, estando en esta optativa. En lo personal fue una de las materias más agradables que he tenido durante todos los cursos. Nunca se me olvidará esta gran experiencia.

No todo fue bonito

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Brenda Hernández
13 de diciembre de 2013

Todo empezó cuando me enteré que abriría un taller de periodismo el profe Édgar Adrián y exclusivamente sólo por nosotros, digo, no es presumir, ja. Y me llamó la atención, quise saber que se sentía y que es lo que íbamos hacer en ese taller. La verdad pensé que iba ser sencillo y aburrido, pero después nos dijo el profe que tendríamos que hacer entrevistas a la comunidad y dije ¡woooo! Qué genial, ha de ser divertido y me inscribí.

El primer día de clase nos explicó un poco de cada uno de los trabajos que íbamos a hacer. Cada cierto tiempo los íbamos a subir a la red y, por supuesto, a pegar nuestras notas en la prepa para que la comunidad los leyera. Y también quedó el profe en que él pondría el café y que lleváramos nuestra taza para las sesiones.

Y así fue. Todos los miércoles nuestro café y unas galletitas. Fue un taller muy divertido. Me encantó, había un buen ambiente de trabajo. Nos empezamos a llevar mejor con nuestros compañeros. Ah, porque todos los de taller de periodismo somos de una generación, desde tercer semestre estamos juntos en el mismo salón y las mismas clases.

Todos los miércoles, cuando nos juntábamos todo el taller para ponernos de acuerdo con las notas de cada semana, fueron divertidos y con un gran ambiente.

Las entrevistas eran entretenidas y fueron agradables. Sólo que en ocasiones algunas personas no querían regalarnos fotos y en una ocasión un chico nos digo “cochinas”. Sólo por pedir una foto en donde se estuviera besando con una chava. En una cosa sí la regamos: no eran novios; pero en otra, no éramos cochinas, queríamos la foto para nuestra nota, no para otra cosa. Pero bueno, cada quien piensa lo que quiere y si el chico es un cerdo pues por algo será.

En ocasiones tenía que pararme temprano para hacer las notas a los profes del turno de la mañana. Era una flojera al máximo, pero valía la pena. No porque tenía que pasar la materia, sino porque conoces más a los profes. En ocasiones algunos alumnos creen que los profes no tienen una vida propia.

Como mencioné antes, recibí groserías y malas caras, sobre todo al pedir fotos: cuando pedía las fotos sólo decían en un tono grosero “no” y se daban la media vuelta.

A pesar de todo, fue lindo vivir esa experiencia. Me agradó todo a pesar de las caras y malos tratos, de hecho sólo me dio risa. En algún momento también todos llegarán a sus optativas o, por lo menos, se los deseo.