¿No fuiste aceptado en la UNAM, IPN o UAM? La SEP lanza el Programa Emergente de Matrícula en la Educación Superior

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Si hiciste examen a las universidades de mayor demanda en el Valle de México como la UNAM, el IPN o la UAM y no fuiste aceptado, la Secretaría de Educación Pública ha lanzado el Plan Energente de Matrícula para la Educación Superior para ofrecer lugares en diversas carreras de estas universidades y algunas otras del Estado de México. Si te interesa registrarte, debes ir a http://www.programaemergente.sep.gob.mx/. Aquí tienes más información:

¿Qué es el Programa emergente de matrícula en educación superior 2013-2014?

Es un programa de seguimiento que busca ofrecer alternativas de estudios universitarios a los aspirantes que participaron en los recientes procesos de admisión del área metropolitana del Distrito Federal y algunas instituciones del Estado de México, y que aún no se matriculan en alguna institución de educación superior.

 

¿Cómo funciona?

Los aspirantes deben registrarse en el portal http://www.programaemergente.sep.gob.mx, y seguir un procedimiento de verificación a través del cual podrán acceder a la oferta conjunta de las instituciones que participan en el PROEMES 13/14. Una vez que se haya elegido uno de los lugares disponibles, el aspirante recibirá por correo electrónico la información e instrucciones para continuar el proceso con la institución que eligió.

 

¿A quién está dirigido?

El PROEMES está dirigido únicamente a los aspirantes que tomaron parte en los recientes procesos de selección de las tres instituciones con mayor demanda en el valle de México; su objetivo es apoyar a dichos estudiantes ofreciéndoles otras opciones que les pueden dar cabida para continuar sus estudios superiores.

(Fuente: http://www.programaemergente.sep.gob.mx/).

 

La Universidad Abierta y a Distancia de México abre su convocatoria para iniciar cursos en enero de 2014

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Si quieres seguir estudiando pero debes trabajar o atender a tu familia, aquí tienes una opción. La Universidad Abierta y a Distancia de México ha publicado su convocatoria para el próximo ciclo escolar que iniciará en enero de 2014. Acá tienes la información.

Convocatoria

Con fundamento en lo dispuesto en el artículo 8°, fracciones II y III y en el artículo 11, fracciones I y VIII del decreto que crea la Universidad Abierta y a Distancia México (UnADM), de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se convoca a las personas de nacionalidad mexicana, interesadas en cursar estudios del tipo superior en la modalidad no escolarizada en los términos de las siguientes:

B A S E S

 

PRIMERA. OFERTA DE EDUCACIÓN SUPERIOR DE LA UNADM:

Para aspirantes mexicanos en territorio Nacional:

Licenciaturas en:

Administración de Empresas Turísticas
Desarrollo Comunitario
Gestión y Administración de Pequeñas y Medianas Empresas
Matemáticas
Mercadotecnia Internacional
Seguridad Pública

Ingenierías en:

Biotecnología
Desarrollo de Software
Energías Renovables
Logística y Transporte
Tecnología Ambiental
Telemática

Para aspirantes mexicanos en el extranjero:

Licenciaturas en:

Administración de Empresas Turísticas
Desarrollo Comunitario
Gestión y Administración de Pequeñas y Medianas Empresas
Mercadotecnia Internacional
Tecnología Ambiental

Todos los programas educativos cuentan con salida terminal como Técnico Superior Universitario (TSU) y en su mayoría son accesibles a personas con discapacidad motriz, visual o auditiva (consultar en el registro en línea)

SEGUNDA. REQUISITOS

Los aspirantes deberán llenar la solicitud de registro en el portal de la UnADM: http://www.unadmexico.mx, del 14 al 30 de julio de 2013:

Enviar a través del portal la siguiente documentación en formato digital:

  1. Certificado de Bachillerato o equivalente (por ambos lados). En caso de no contar con el Certificado de Bachillerato o equivalente, se debe presentar de manera provisional el historial académico y/o boleta global de calificaciones que acredite la conclusión del mismo, en papel membretado, firmado y sellado por las autoridades correspondientes de la institución educativa donde se cursó el bachillerato. La fecha límite para el envío del Certificado de Bachillerato será el 30 de enero de 2014.
  2. Acta de nacimiento (por ambos lados).
  3. Clave Única de Registro de Población (CURP).

TERCERA. FACILIDADES INFORMÁTICAS Y CONECTIVIDAD

Los aspirantes deben contar con equipo de cómputo y acceso a Internet; si no se cuenta con ello, pueden acudir a cualquier Centro de Acceso y Apoyo Universitario (CAAU), ubicados en toda la República Mexicana, cuya ubicación se puede localizar en el portal de la UnADM. La modalidad de estudio demanda conocimientos básicos en el uso de equipos de cómputo, así como de navegación en Internet.

CUARTA. PROCESO DE ADMISIÓN

Para formalizar su inscripción los aspirantes deberán participar en los siguientes procesos:

  1. Detección del perfil cognitivo de cada aspirante, los días 3 y 4 de agosto de 2013.
  2. Diagnóstico de competencias matemáticas, de comprensión lectora y de redacción, los días 10 y 11 de agosto del 2013.
  3. Diagnóstico del perfil de ingreso respecto a la carrera que solicita, los días 7 y 8 de septiembre de 2013.
  4. Realización de estrategias de aprendizaje individualizadas del 16 de septiembre al 15 de diciembre de 2013. Estas estrategias incluyen el reforzamiento de competencias matemáticas, de comprensión lectora y de redacción y permiten al aspirante obtener el nivel requerido, de acuerdo al perfil de ingreso de la carrera seleccionada.

Los resultados del proceso de admisión se publicarán el 18 de diciembre del 2013.

QUINTA. INSCRIPCIÓN

Los aspirantes que logren el nivel de ingreso definido por la Universidad, realizarán su inscripción en el portal de la Universidad del 19 al 21 de diciembre de 2013.

La inscripción incluye un cuestionario de perfil socio-demográfico de cada aspirante.

Inicio del cuatrimestre: 6 de enero de 2014.

Los casos no previstos en esta Convocatoria serán resueltos por las autoridades académicas y escolares de la Universidad.

Para mayor información: 01-800-11.27-737 (sin costo) Tel. 36-01-82-00 extensiones 69132, 69237, 69238, 69239, 69242 y 69244

Poemas/ Idea Vilariño

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Idea Vilariño (Montevideo, 18 de agosto de 1920 – idem, 28 de abril de 2009)1 poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente.

Amor

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

 Carta II
Estás lejos y al sur
allí no son las cuatro.

Recostado en tu silla
apoyado en la mesa del café
de tu cuarto
tirado en una cama
la tuya o la de alguien
que quisiera borrar
-estoy pensando en ti no en quienes buscan
a tu lado lo mismo que yo quiero-.
Estoy pensando en ti ya hace una hora
tal vez media
no sé.

Cuando la luz se acabe
sabré que son las nueve
estiraré la colcha
me pondré el traje negro
y me pasaré el peine.

Iré a cenar
es claro.

Pero en algún momento
me volveré a este cuarto
me tiraré en la cama
y entonces tu recuerdo
qué digo
mi deseo de verte
que me mires
tu presencia de hombre que me falta en la vida
se pondrán
como ahora te pones en la tarde
que ya es la noche
a ser
la sola única cosa
que me importa en el mundo.

Decir no…
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.

Después
Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.

El amor
Un pájaro me canta
y yo le canto
me gorgojea al oído
y le gorgojeo
me hiere y yo le sangro
me destroza
lo quiebro
me deshace
lo rompo
me ayuda lo
levanto
lleno todo de paz
todo de guerra
todo de odio de amor
y desatado
gime su voz y gimo
ríe y río
y me mira y lo miro
me dice y yo le digo
y me ama y lo amo
– no se trata de amor
damos la vida-
y me pide y le pido
y me vence y lo venzo
y me acaba y lo acabo.

Entre tus brazos…
Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.

Lo que siento por ti es tan difícil…
Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

Ya no será…
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Si quieres leer más poemas de Idea Vilariño, lo puedes hacer por aquí:
http://www.amediavoz.com/vilarino.htm

Si tiras tu chicle en la calle, alguien puede reconstruir tu identidad

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¿Eres de los que tiran los chicles masticados o las colillas de cigarro en la calle? Si tu respuesta es afirmativa, no te sorprendas si algún día aparece tu rostro en una exposición de arte. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo.

La próxima vez que pienses en resguardar tu identidad, tal vez tendrás más cuidado de no tirar un chicle en la calle o una colilla de cigarro, pues estos contienen datos suficientes de ADN como para replicar el rostro de una persona.

Heather Dewey-Hagborg es la artista detrás de este proyecto llamadoVisiones Extrañas, parte de la inciativa Dewey Hagborg Project, la cual tiene como objetivo crear conciencia acerca de la protección de datos personales y lo expuestas que están las personas en la actualidad a que cualquiera utilice su información personal.

“El proyecto consiste en generar rostros tridimensionales de extraños. Con cabellos, chicles o cosas que tiran los extraños en la calle se extrae el ADN que al pasar por procesos científicos genera un modelo en 3D del rostro de una persona”, explicó el representante del Dewey Hagborg Project, Thomas Dexter, en entrevista para Grupo Expansión en la feria sobre tecnología TagDF.

Dexter dijo que el objetivo del proyecto es levantar conciencia entre la gente de lo que se puede hacer con su información y su ADN, los cuales va dejando en la calle como una huella.

Usando un software que la artista diseñó en Gen Space, un centro científico comunitario en Brooklyn, la investigadora extrae de un cabello o un chicle, partes del código genético de una persona como el color de los ojos, la forma de la cara o la tez de la persona, datos que con ayuda del software generan un modelo tridimensional del rostro que se imprime en 3D para después ser expuesto.

“Las caras se imprimen y se muestran junto a las colillas o chicles de las que se generaron, para que las personas puedan darse cuenta que toda su información está libre y lo que significa en términos de seguridad no cuidarla”, detalló Dexter.

Aunque los rostros generados no son al 100% réplicas de las personas sí muestran una semejanza familiar, explicó.

Las impresoras 3D y los fondos del proyecto son provistos por la Universidad de Nueva York y el Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York. A partir de agosto, los rostros del Dewey Hagborg Projectpodrán ser vistos por el público en galerías neoyorquinas y en la Biblioteca Pública de esa ciudad.

Lee: El gobierno británico apoya prueba ‘in vitro’ con ADN de tres personas

A pesar de que este experimento comenzó como algo netamente artístico, Heather ya fue contactada por oficinas de seguridad estadunidense para usar su software para resolver temas de identificación forense, aunque su representante comentó que esto no es de su interés.

La artista originaria de Nueva York cuenta a la fecha con 18 proyectos artísticos basados en ramas de la ciencia como robótica, sonido, interpretación de ADN y técnicas de aprendizaje.

(Fuente: http://mexico.cnn.com/tecnologia/2013/07/05/una-artista-modela-rostros-en-3d-con-el-adn-que-la-gente-deja-en-la-calle).

La nariz/ Ryunosuke Akutagawa

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nariz

Ryūnosuke Akutagawa (芥川 龍之介 o 芥川 竜之介? , Tokio, 1 de marzo de 1892 – ibídem, 24 de julio de 1927) fue un escritor japonés perteneciente a la generación neorrealista que surgió a finales de la Primera Guerra Mundial; sus obras, en su mayoría cuentos, reflejan su interés por la vida del Japón feudal.

No hay nadie, en todo Ike-no-wo, que no conozca la nariz de Zenchi Naigu. Medirá unos 16 centímetros, y es como un colgajo que desciende hasta más abajo del mentón. Es de grosor parejo desde el comienzo al fin; en una palabra, una cosa larga, con aspecto de embutido, que le cae desde el centro de la cara. Naigu tiene más de 50 años, y desde sus tiempos de novicio, y aun encontrándose al frente de los seminarios de la corte, ha vivido constantemente preocupado por su nariz. Por cierto que simula la mayor indiferencia, no ya porque su condición de sacerdote “que aspira a la salvación en la Tierra Pura del Oeste” le impida abstraerse en tales problemas, sino más bien porque le disgusta que los demás piensen que a él le preocupa. Naigu teme la aparición de la palabra nariz en las conversaciones cotidianas.

Existen dos razones para que a Naigu le moleste su nariz. La primera de ellas: la gran incomodidad que provoca su tamaño. Esto no le permitió nunca comer solo, pues la nariz se le hundía en las comidas. Entonces Naigu hacía sentar mesa por medio a un discípulo, a quien le ordenaba sostener la nariz con una tablilla de unos cuatro centímetros de ancho y sesenta y seis centímetros de largo mientras duraba la comida. Pero comer en esas condiciones no era tarea fácil ni para el uno ni para el otro. Cierta vez, un ayudante que reemplazaba a ese discípulo estornudó, y al perder el pulso, la nariz que sostenía se precipitó dentro de la sopa de arroz; la noticia se propaló hasta llegar a Kyoto. Pero no eran esas pequeñeces la verdadera causa del pesar de Naigu. Le mortificaba sentirse herido en su orgullo a causa de la nariz.

La gente del pueblo opinaba que Naigu debía de sentirse feliz, ya que al no poder casarse, se beneficiaba como sacerdote; pensaban que con esa nariz ninguna mujer aceptaría unirse a él. También se decía, maliciosamente, que él había decidido su vocación justamente a raíz de esa desgracia. Pero ni el mismo Naigu pensó jamás que el tomar los hábitos le aliviara esa preocupación. Empero, la dignidad de Naigu no podía ser turbada por un hecho tan accesorio como podía ser el de tomar una mujer. De ahí que tratara, activa o pasivamente, de restaurar su orgullo mal herido.

En primer lugar, pensó en encontrar algún modo de que la nariz aparentara ser más corta. Cuando se encontraba solo, frente al espejo, estudiaba su cara detenidamente desde diversos ángulos. Otras veces, no satisfecho con cambiar de posiciones, ensayaba pacientemente apoyar la cara entre las manos, o sostener con un dedo el centro del mentón. Pero lamentablemente, no hubo una sola vez en que la nariz se viera satisfactoriamente más corta de lo que era. Ocurría, además, que cuando más se empeñaba, más larga la veía cada vez. Entonces guardaba el espejo y, suspirando hondamente, volvía descorazonado a la mesa de oraciones. De allí en adelante mantuvo fija su atención en la nariz de los demás.

En el templo de lke-no-wo funcionaban frecuentemente seminarios para los sacerdotes; en el interior del templo existen numerosas habitaciones destinadas a alojamiento, y las salas de baños se habilitan en forma permanente. De modo que allí el movimiento de sacerdotes era continuo. Naigu escrutaba pacientemente la cara de todos ellos con la esperanza de encontrar siquiera una persona que tuviera una nariz semejante a la suya. Nada le importaban los lujosos hábitos que vestían, sobre todo porque estaba habituado a verlos. Naigu no miraba a la gente, miraba las narices. Pero aunque las había aguileñas, no encontraba ninguna como la suya; y cada vez que comprobaba esto, su mal humor iba creciendo. Si al hablar con alguien inconscientemente se tocaba el extremo de su enorme nariz y se le veía enrojecer de vergüenza a pesar de su edad, ello denunciaba su mal humor.

Recurrió entonces a los textos budistas en busca de alguna hipertrofia. Pero para desconsuelo de Naigu, nada le decía si el famoso sacerdote japonés Nichiren, o Sãriputra, uno de los diez discípulos de Buda, habían tenido narices largas. Seguramente tanto Nãgãrjuna, el conocido filósofo budista del siglo II, como Bamei, otro ilustre sacerdote, tenían una nariz normal. Cuando Naigu supo que Ryugentoku, personaje legendario del país Shu, de China, había tenido grandes orejas, pensó cuánto lo habría consolado si, en lugar de esas orejas, se hubiese tratado de la nariz.

Pero no es de extrañar que, a pesar de estos lamentos, Naigu intentara en toda forma reducir el tamaño de su nariz. Hizo cuanto le fue dado hacer, desde beber una cocción de uñas de cuervo hasta frotar la nariz con orina de ratón. Pero nada. La nariz seguía colgando lánguidamente.

Hasta que un otoño, un discípulo enviado en una misión a Kyoto, reveló que había aprendido de un médico su tratamiento para acortar narices. Sin embargo, Naigu, dando a entender que no le importaba tener esa nariz, se negó a poner en práctica el tratamiento de ese médico de origen chino, si bien, por otra parte, esperaba que el discípulo insistiera en ello, y a la hora de las comidas decía ante todos, intencionalmente, que no deseaba molestar al discípulo por semejante tontería. El discípulo, advirtiendo la maniobra, sintió más compasión que desagrado, y tal como Naigu lo esperaba, volvió a insistir para que ensayara el método. Naturalmente, Naigu accedió.

El método era muy simple, y consistía en hervir la nariz y pisotearla después. El discípulo trajo del baño un balde de agua tan caliente que no podía introducirse en ella el dedo. Como había peligro de quemarse con el vapor, el discípulo abrió un agujero en una tabla redonda, y tapando con ella el balde hizo a Naigu introducir su nariz en el orificio. La nariz no experimentó ninguna sensación al sumergirse en el agua caliente. Pasado un momento dijo el discípulo:

-Creo que ya ha hervido.

Naigu sonrió amargamente; oyendo sólo estas palabras nadie hubiera imaginado que lo que se estaba hirviendo era su nariz. Le picaba intensamente. El discípulo la recogió del balde y empezó a pisotear el promontorio humeante. Acostado y con la nariz sobre una tabla, Naigu observaba cómo los pies del discípulo subían y bajaban delante de sus ojos. Mirando la cabeza calva del maestro aquél le decía de vez en cuando, apesadumbrado:

-¿No te duele? ¿Sabes?… el médico me dijo que pisara con fuerza. Pero, ¿no te duele?

En verdad, no sentía ni el más mínimo dolor, puesto que le aliviaba la picazón en el lugar exacto.

Al cabo de un momento unos granitos empezaron a formarse en la nariz. Era como si se hubiera asado un pájaro desplumado. Al ver esto, el discípulo dejó de pisar y dijo como si hablara consigo mismo: “El médico dijo que había que sacar los granos con una pinza”.

Expresando en el rostro su disconformidad con el trato que le daba el discípulo, Naigu callaba. No dejaba de valorar la amabilidad de éste. Pero tampoco podía tolerar que tratase su nariz como una cosa cualquiera. Como el paciente que duda de la eficacia de un tratamiento, Naigu miraba con desconfianza cómo el discípulo arrancaba los granos de su nariz.

Al término de esta operación, el discípulo le anunció con cierto alivio:

-Tendrás que hervirla de nuevo.

La segunda vez comprobaron que se había acortado mucho más que antes. Acariciándola aún, Naigu se miró avergonzado en el espejo que le tendía el discípulo. La nariz, que antes le llegara a la mandíbula, se había reducido hasta quedar sólo a la altura del labio superior. Estaba, naturalmente, enrojecida a consecuencia del pisoteo.

“En adelante ya nadie podrá burlarse de mi nariz”. El rostro reflejado en el espejo contemplaba satisfecho a Naigu.

Pasó el resto del día con el temor de que la nariz recuperara su tamaño anterior. Mientras leía los sutras, o durante las comidas, en fin, en todo momento, se tanteaba la nariz para poder desechar sus dudas. Pero la nariz se mantenía respetuosamente en su nuevo estado. Cuando despertó al día siguiente, de nuevo se llevó la mano a la nariz, y comprobó que no había vuelto a sufrir ningún cambio. Naigu experimentó un alivio y una satisfacción sólo comparables a los que sentía cada vez que terminaba de copiar los sutras.

Pero después de dos o tres días comprobó que algo extraño ocurría. Un conocido samurai que de visita al templo lo había entrevistado, no había hecho otra cosa que mirar su nariz y, conteniendo la risa, apenas le había hablado. Y para colmo, el ayudante que había hecho caer la nariz dentro de la sopa de arroz, al cruzarse con Naigu fuera del recinto de lectura, había bajado la cabeza, pero luego, sin poder contenerse más, se había reído abiertamente. Los practicantes que recibían de él alguna orden lo escuchaban ceremoniosamente, pero una vez que él se alejaba rompían a reír. Eso no ocurrió ni una ni dos veces. Al principio Naigu lo interpretó como una consecuencia natural del cambio de su fisonomía. Pero esta explicación no era suficiente; aunque el motivo fuera ése, el modo de burlarse era “diferente” al de antes, cuando ostentaba su larga nariz. Si en Naigu la nariz corta resultaba más cómica que la anterior, ésa era otra cuestión; al parecer, ahí había algo más que eso…

“Pero si antes no se reían tan abiertamente…” Así cavilaba Naigu, dejando de leer el sutra e inclinando su cabeza calva. Contemplando la pintura de Samantabliadra, recordó su larga nariz de días atrás, y se quedó meditando como “aquel ser repudiado y desterrado que recuerda tristemente su glorioso pasado”. Naigu no poseía, lamentablemente, la inteligencia suficiente para responder a este problema.

En el hombre conviven dos sentimientos opuestos. No hay nadie, por ejemplo, que ante la desgracia del prójimo, no sienta compasión. Pero si esa misma persona consigue superar esa desgracia ya no nos emociona mayormente. Exagerando, nos tienta a hacerla caer de nuevo en su anterior estado. Y sin darnos cuenta sentimos cierta hostilidad hacia ella. Lo que Naigu sintió en la actitud de todos ellos fue, aunque él no lo supiera con exactitud, precisamente ese egoísmo del observador ajeno ante la desgracia del prójimo.

Día a día Naigu se volvía más irritable e irascible. Se enfadaba por cualquier insignificancia. El mismo discípulo que le había practicado la cura con la mejor voluntad, empezó a decir que Naigu recibiría el castigo de Buda. Lo que enfureció particularmente a Naigu fue que, cierto día, escuchó agudos ladridos y al asomarse para ver qué ocurría, se encontró con que el ayudante perseguía a un perro de pelos largos con una tabla de unos setenta centímetros de largo, gritando: “La nariz, te pegaré en la nariz”.

Naigu le arrebató el palo y le pegó en la cidra al ayudante. Era la misma tabla que había servido antes para sostener su nariz cuando comía.

Naigu lamentó lo sucedido, y se arrepintió más que nunca de haber acortado su nariz.

Una noche soplaba el viento y se escuchaba el tañido de la campana del templo. El anciano Naigu trataba de dormir, pero el frío que comenzaba a llegar se lo impedía. Daba vueltas en el lecho tratando de conciliar el sueño, cuando sintió una picazón en la nariz. Al pasarse la mano la notó algo hinchada e incluso afiebrada.

-Debo haber enfermado por el tratamiento.

En actitud de elevar una ofrenda, ceremoniosamente, sujetó la nariz con ambas manos. A la mañana. siguiente, al levantarse temprano como de costumbre, vio el jardín del templo cubierto por las hojas muertas de las breneas y los castaños, caídas en la noche anterior. El jardín brillaba como si fuera de oro por las hojas amarillentas. El sol empezaba a asomarse. Naigu salió a la galería que daba al jardín y aspiró profundamente.

En ese momento, sintió retornar una sensación que había estado a punto de olvidar. Instintivamente se llevó las manos a la nariz. ¡Era la nariz de antes, con sus 16 centímetros! Naigu volvió a sentirse tan lleno de júbilo como cuando comprobó su reducción.

-Desde ahora nadie volverá a burlarse de mí.

Así murmuró para sí mismo, haciendo oscilar con delicia la larga nariz en la brisa matinal del otoño.

(Fuente: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/jap/akuta/nariz.htm).

La macabra leyenda alrededor del Réquiem de Mozart

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Mozart componiendo el Réquiem.

Mozart componiendo el Réquiem.

Dicen algunas versiones de su vida, que Wolfgang Amadeus Mozart murió creyendo que la composición del Requiem en Dm K. 626, una de sus más hermosas obras, estaba destinado para su propio funeral. Aquí la historia:

El Romanticismo convirtió a Wolfgang Amadeus Mozart en un mito a través de esta sobrecogedora obra: según la leyenda, el músico la compuso con la idea de que se trataba de su propio Réquiem, encargado por un mensajero de la muerte. Aunque la realidad parece ser menos poética, ello no resta un ápice a la potencia expresiva ni a la belleza de la partitura, con algunas secciones que se cuentan entre las cimas no sólo de la producción de Mozart, sino de la música universal: el “Introitus”, el “Kyrie”, el “Dies irae” o el “Lacrimosa”.

En el último año de su vida, se presentó a Mozart, que estaba ya enfermo y deshecho, un taciturno desconocido, que le entregó una carta y desapareció. Era el encargo anónimo de una misa de réquiem, con promesa de buena recompensa. El fúnebre desconocido se volvió a presentar unos días después y pagó un anticipo, recomendando a Mozart que no descuidase su obra. Volvió luego, de vez en cuando, para vigilar el progreso del trabajo. Era, sencillamente, el camarero del conde Franz von Walsegg, rico aficionado que tenía la debilidad de encargar obras a los grandes músicos para hacerlas ejecutar luego haciéndolas pasar por suyas.

Pero aquellas circunstancias singulares turbaron la mente de Mozart, ya fatigada por la áspera y continua lucha por la vida. Se entregó a la composición del Réquiem con el máximo empeño y, al mismo tiempo, con la firme persuasión de que aquella obra había de ser también su canto fúnebre. En efecto, no pudo terminarla. La obra fue completada por su discípulo Franz Xaver Süssmayer (1766-1803), quien, en los últimos años de la vida del maestro, había vivido en estrecha intimidad artística con él. No es fácil determinar exactamente cuál es la parte debida a Süssmayer.

(Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/monografia/mozart/requiem.htm).

En este video puedes ver y escuchar la ejecución de esta obra a cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Herbert von Karajan:

Jardín de infancia/ Naguib Mahfuz

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Naguib Mahfuz, en árabe نجيب محفوظ (El Cairo, 11 de diciembre de 1911 – íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritor egipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.

-Papá…

-¿Qué?

-Yo y mi amiga Nadia siempre estamos juntas.

-Claro, mujer, porque es tu amiga.

-En clase… en el recreo… a la hora de comer…

-Estupendo… es una niña buena y juiciosa.

-Pero en la hora de religión yo voy a una clase y ella a otra.

Miró a la madre y vio que sonreía, ocupada en bordar un mantel. Y dijo, sonriendo también:

-Sí… pero sólo en la clase de religión…

-¿Y por qué, papá?

-Porque tú eres de una religión y ella de otra.

-Pero, ¿por qué, papá?

-Porque tú eres musulmana y ella cristiana.

-¿Y por qué, papá?

-Eres aún muy pequeña, ya lo comprenderás…

-No, ¡soy mayor!

-No, eres pequeña, cariñito…

-¿Y por qué soy musulmana?

Debía ser comprensivo y delicado: no faltar a los preceptos de la pedagogía moderna a la primera dificultad. Contestó:

-Porque papá es musulmán… mamá es musulmana…

-¿Y Nadia?

-Porque su papá es cristiano y su mamá también…

-¿Porque su papá lleva gafas?

-No… Las gafas no tienen nada que ver. Es porque su abuelo también era cristiano y…

Siguió con la cadena de antepasados hasta aburrirse. Trató de cambiar el tema pero la niña preguntó:

-¿Cuál es mejor?

Dudó un momento antes de contestar:

-Las dos…

-¡Pero yo quiero saber cuál es mejor!

-Es que las dos lo son.

-¿Y por qué no me hago cristiana para estar siempre con Nadia?

-No, cariñito, es mejor que no. Hay que ser lo mismo que papá y que mamá…

-¿Y por qué?

Francamente: la pedagogía moderna es tiránica.

-¿Por qué no esperas a ser mayor?

-No. ¡Ahora!

-Bien. Digamos que por gusto. A ella le gusta más una y tú prefieres la otra. Tú eres musulmana y ella tiene otro gusto. Por eso tienes que seguir siendo musulmana.

-¿Nadia tiene mal gusto?

Dios confunda a ti y a Nadia. Había metido la pata a pesar de las precauciones. Se lanzó sin piedad al cuello de una botella.

-Sobre gustos no hay nada escrito. Lo único imprescindible es seguir siendo como papá y mamá…

-¿Puedo decirle que ella tiene mal gusto y yo no?

Salió al paso:

-Las dos son buenas: tanto el Islam como el Cristianismo adoran a Dios.

-¿Y por qué yo lo adoro en una habitación y ella en otra?

-Porque ella lo adora de una manera y tú de otra.

-¿Y cuál es la diferencia, papá?

-Ya lo estudiarás el año que viene o el otro. Por el momento confórmate con saber que Islam y Cristianismo adoran a Dios.

-¿Y quién es Dios, papá?

Se detuvo, reflexionó un segundo y preguntó, extremando las precauciones:

-¿Qué les ha dicho Abla?

-Lee la azora y nos enseña a rezar, pero yo no sé. ¿Quién es Dios, papá?

Se quedó pensando con sonrisa torcida. Luego:

-Es el Creador del mundo.

-¿De todo?

-De todo.

-¿Qué quiere decir Creador, papá?

-Quiere decir que lo ha hecho todo.

-¿Cómo, papá?

-Con su Sumo poder.

-¿Y dónde vive?

-En todo el mundo.

-¿Y antes del mundo?

-Arriba…

-¿En el cielo?

-Sí…

-Quiero verlo.

-No se puede.

-¿Ni en la televisión?

-No.

-¿Y no lo ha visto nadie?

-Nadie.

-¿Y por qué sabes que está arriba?

-Porque sí.

-¿Quién adivinó que estaba arriba?

-Los profetas.

-¿Los profetas?

-Sí, como nuestro señor Mahoma.

-¿Y cómo, papá?

-Por una gracia especial.

-¿Tenía los ojos muy grandes?

-Sí.

-¿Y por qué, papá?

-Porque Dios lo creó así.

-¿Y por qué, papá?

Contestó tratando de no perder la paciencia:

-Porque puede hacer lo que quiere…

-¿Y cómo dices que es?

-Muy grande, muy fuerte, todo lo puede…

-¿Como tú, papá?

Contestó disimulando una sonrisa:

-Es incomparable.

-¿Y por qué vive arriba?

-Porque en la tierra no cabe, pero lo ve todo.

Se distrajo un momento, pero volvió:

-Pues Nadia me ha dicho que vivió en la tierra.

-No es eso; es que lo ve todo como si viviese en todas partes.

-Y también me ha dicho que la gente lo mató.

-No, está vivo, no ha muerto.

-Pues Nadia me ha dicho que lo mataron.

-Qué va, cariñito, creyeron que lo habían matado pero estaba vivo.

-¿El abuelo también está vivo?

-No, el abuelo murió.

-¿Lo han matado?

-No, se murió.

-¿Cómo?

-Se puso enfermo y se murió.

-Entonces ¿mi hermana va a morirse?

Frunció las cejas y contestó advirtiendo un movimiento de reproche del lado de la madre:

-Ni mucho menos, ella se curará si Dios quiere…

-¿Por qué se murió entonces el abuelo?

-Porque cuando se puso enfermo era ya mayor.

-¡Pues tú eres mayor, has estado enfermo y no te has muerto!

La madre lo miró regañona. Luego pasó la vista de uno a otro azorada. Él dijo:

-Nos morimos cuando Dios lo dispone.

-¿Y por qué dispone Dios que nos muramos?

-Porque es libre de hacer lo que quiere.

-¿Es bonito morirse?

-Qué va, mi vida.

-¿Y por qué Dios quiere una cosa que no es bonita?

-Todo lo que Dios quiere para nosotros es bueno.

-Pero tú acabas de decir que no lo es.

-Me he equivocado, querida.

-¿Y por qué mamá se ha enfadado cuando he dicho que por qué no te habías muerto?

-Porque todavía no es la voluntad de Dios que yo muera.

-¿Y por qué no, papá?

-Porque Él nos ha puesto aquí y Él nos lleva.

-¿Y por qué, papá?

-Para que hagamos cosas buenas aquí antes de irnos.

-¿Y por qué no nos quedamos siempre?

-Porque si nos quedásemos no habría sitio para todos en la tierra.

-¿Y dejamos las cosas buenas?

-Sí, por otras mucho mejores.

-¿Dónde están?

-Arriba.

-¿Con Dios?

-Sí.

-¿Y lo veremos?

-Sí.

-¿Y eso es bonito?

-Claro.

-Entonces, ¡vámonos!

-Pero aún no hemos hecho cosas buenas.

-¿El abuelo las había hecho?

-Sí.

-¿Cuáles?

-Construir una casa, plantar un jardín…

-¿Y qué había hecho el primo Totó?

Por un momento se puso sombrío. Echó a la madre furtivamente una mirada desvalida, luego contestó:

-Él también había construido una casa, aunque pequeña, antes de irse…

-Pues Lulú el vecino me pega y nunca hace cosas buenas…

-Es que él ha nacido anormal.

-¿Y cuándo va a morirse?

-Cuando Dios quiera.

-¿Aunque no haga cosas buenas?

-Todos tenemos que morir. Los que hacen cosas buenas se van con Dios y los que hacen cosas malas se van al infierno.

Suspiró y se quedó callada. El padre se sintió materialmente aliviado. No sabía si lo había hecho bien o si se había equivocado. Aquel torrente de preguntas había removido interrogaciones sedimentadas en lo más hondo de sí. Pero la incansable criatura gritó:

-¡Yo quiero estar siempre con Nadia!

La miró inquisitivo y ella declaró:

-¡En la clase de religión también!

Se rió estrepitosamente, la madre también rió, él dijo bostezando:

-Nunca imaginé que fuera posible discutir estas cuestiones a semejante nivel…

Habló la mujer:

-Llegará el día en que la niña crezca y puedas razonarle las verdades.

Se volvió para comprobar si aquellas palabras eran sinceras o irónicas y la encontró enfrascada en el bordado.

(Fuente: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/otras/mahfuz/jardin_de_infancia.htm).